Blog de Sigfrido de Torres Gross

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MECHANICAL

Es curioso como una película que va de la vida, ficticia, de un músico, puede alejarse tanto del típico biopic de cantante al que nos tiene acostumbrados Hollywood (y contra el que, por cierto, no tengo nada. Soy un fan incondicional de EN LA CUERDA FLOJA)

CRAZY HEART, del actor debutando como director Scoot Cooper, es la historia de un cantante de country, viejo y en horas bajas, que consigue salir de su desastrosa vida gracias a la música. Y no a una mujer, como puede parecer, ya que el papel que realiza la maravillosa Maggie Gyllenahal es un comodín, un apoyo externo, para llevar al personaje de Bad Blake, el grandísimo Jeff Bridges, a volver a componer después de años en los que, sencillamente, a estado cantando en tugurios de mala muerto a los que iba borracho.

La trama se aleja de todo lo que hemos podido ver en los últimos años en lo que a películas sobre cantantes se refiere. Y se acerca, y mucho, a esa película que protagonizó Robert Duvall (que aquí aparece y no por casualidad) hace varios años titulada TENDER MERCIES, y que también habla de la vida de un viejo cantante de country.

CRAZY HEART arranca cuando Bad Blake es ya viejo, está acabado, es alcohólico y no tiene intención de levantar vuelo, en casi ningún aspecto de su vida. Y de cómo las circunstancias de su vida lo empujan a darse cuenta de que los cantantes y compositores de country, se dedican precisamente a eso. Componer y cantar country. Es un juego de guión parecido al que jugaba Rocky en sus películas: “los boxeadores, boxean”

No entiendo como la Academia ha obviado a ésta película en las categorías más importantes, decantándose a favor de un pedazo de mojón como es PRECIOUS. Porque CRAZY HEART tiene un guión magnífico, un ritmo propio de una canción (de country), un reparto lleno de actores y actrices en estado de gracia, una dirección propia de alguien con muchas más edad y madurez que el director que la dirige y una música que, sin dudarlo, es de las mejores de todo el año. Y posiblemente de los últimos cinco años.

Jeff Bridges consigue regalar al público un personaje icónico. Que parece, a ratos, una mezcla de el Jeff Lebowski de EL GRAN LEBOWSKI (por cierto, no tiene precio poder volver a ver a Bridges dentro de una bolera) y el Jack Kelson de esa Obra Maestra medio olvidada que es AMERICAN HEART.

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Un músico tan de verdad, que resulta más real que si hubiese interpretado a un personaje real porque, seamos sinceros, cuando un actor interpreta a un personaje mundialmente conocido, ya sea Elvis, Johnny Cash, Ray Charles o cualquier otro, lo que vemos como público es a tal y cual actor “interpretando a tal o cual icóno musical, cinematográfico o de cualquier otro tipo”. Porque coger a un actor famoso para hacer una película sobre otro famoso es un riesgo, porque se juega con dos personalidades que todo el mundo, o casi todo el mundo, conoce. No es el caso de CRAZY HEART en la que, para hacerla más creíble, se habla de un personaje ficticio contado a través del cuerpo y la personalidad de uno de los mejores actores vivos, Jeff Bridges. Y uno se lo cree. Se cree que todo lo que ve es cierto y, hasta cierto punto lo desea. Uno acaba queriendo que Bad Blake exista, y que haya por alguna librería una biografía que leerse sobre él. 

Las canciones son magníficas, en especial esa que interpreta (y que es suya por cierto) Bridges, titulada “Hold on You”. O la maravillosa canción que d título a la película y que canta el personaje que interpreta un magnífico Colin Farrell, que suena al final, en una escena llevada al contrario de lo que todo el mundo se imagina. Maravillosa.

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El responsable de la música, T-Bone Burnett, un reputado cantante y compositor de country, ha conseguido crear una banda sonora sublime, que llega a puntos tan altos que daría sentido a la compra del disco por encima de la descarga pirata (teniendo en cuenta mi repulsión hacia Ramoncín, es mucho decir)

La dirección de la película es cercana a cierto cine de los 80, evitando toda parafernalia innecesaria en ésta película, que se sostiene por sí sola. Mostrando esos preciosos y poderosísimos paisajes propios de Texas y Nuevo Méjico, llenos de polvo y llanuras secas. Carreteras secundarias vacías. En las que uno desea perderse, perderse de verdad. Porque parecen estar cargadas de vida, y detenidas en el tiempo. Obviad, por favor, las últimas líneas oh! queridos lectores. Son cursis y absurdas, y además cargadas de tópicos.

CRAZY HEART

La sensación que te deja la película es que, ante todo, ha sido un viaje musical lleno de electricidad. De pasión por el country. Un tipo de música, puramente folklórika, que tiene detrás muchas historia, y un gran potencial cinematográfico. Además de un sonido de guitarras cojonudo y un espectáculo en “petit comite” realmente divertido. Además, uno quiere comprarse camisas bakeras y sombreros después de verla.

Es el equivalente a disfraz de Lobezno si uno ve la película del superhéroe.

 

SIGUI GROSS (TYLER)

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No sabía que esperar de ésta cinta, basada en una novela de Dennis Lehane (el mismo autor de Mystic River) , que el Maestro Martin Scorsese ha llevado al cine de una manera, a nivel estético y formal, muy cinematográfica. Muy de género clásico. Casi como una de esas películas basadas en novelas Pulp de los años 40 y 50. 

Sin ser cine negro, si tiene muchos de sus gestos y posturas. Llevados a un punto máximo de expresión para que el público sea consciente de que, al juego que pretende jugar la película, es uno el el cual los espectadores saben que lo que le están ofreciendo, es un espectáculo cinematográfico que se basa en el disfrute del género en sí. Casi como una fuente.

No quiero poner Spoilers en la crítica, así que no haré referencia al último tercio de la cinta, al menos en lo que a la trama se refiere.

En resumen, se nos cuenta la historia de como un par de polis llegan a una prisión de dementes que está situada en una isla, donde Cristo perdió el mechero (where the Christ lost the lighter). Y tienen que investigar la desaparición de una paciente/reclusa. Ya allí, el personaje muy bien retratado por Leonardo Di Caprio, empieza a sospechar que una extraña conspiración envuelve a esa isla.

Bien, es totalmente cierto que Scorsese pretende jugar a ese juego en el que el espectador sabe, de algún modo, intuye lo que va a pasar. Y dirige la película conforme a esa base. 

SHUTTER ISLAND ofrece demasiada información en el trailer, tanta que casi puedes adivinar el final, que obviamente posee un giro narrativo propio de esas historias de serie B de los años 50, explotadas en libros de mala muerte de los que Scorsese era fan. Por esa razón es difícil concretar una opinión crítica sobre una película que, de algún modo, se debe a ese giro.

De todas formas puedo decir que la película está magníficamente dirigida, consiguiendo momentos de muy buen cine. Scorsese sabe usar la cámara de una manera magistral, llegando en algunas secuencias a conseguir que la forma se haga más importante que el fondo. Tanto que, en ocasiones, olvidas el fondo. Un fondo que pierde fuerza por momentos, y no porque la forma sea demasiado buena, si no porque la historia, la trama, no es excesivamente buena. Ni tampoco excesivamente bien llevada.

El reparto hace mucho por una cinta que no se podría sostener sola si no fuese por todos los elementos que la rodean, y que son mérito del director. Como decía la elección perfecta de un reparto en estado de gracia. Porque todos, y digo todos, han sabido coger perfectamente el tono farsante de una película que, en ningún momento, pretende ser excesivamente seria. Solo quiere jugar a ser una película cara y con posibilidades que ocurre en el mundo de las películas de serie B y las novelas pulp. Es un ejercicio de puro estilo.

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Teniendo en cuenta lo que finalmente se cuenta en la cinta, la historia se alarga en exceso, sobretodo, en su primera mitad. En la cual, durante al menos media hora, la trama esta pegada contra un muro al que no para de dar patadas a modo de falsos pasos de guión. Peca de larga, teniendo en cuenta su carácter de cine de explotación, debería haber sido una película más corta, y tirar de tijeretazos, sobretodo al principio.

Podría haber sido una película mucho más conseguida si, en lugar de echar la trama sobre unos elementos ciertamente endebles durante la primera mitad, la historia hubiese cargado contra los puntos más tópicos, aunque siempre funcionales, de las películas de detectives.

Scorsese realiza una película muy brillante en su forma, muy divertida y disfrutable a ese nivel. Tanto que uno puede pasarlo bien casi sin hacer caso a lo que realmente está ocurriendo. Pero que falla a la hora de hacer demasiado claro desde el principio como va a terminar.

No es una película brillante ni de lejos. No es una película que esté a la altura de la calidad de la media de Scorsese, es más, es posiblemente de las más flojas. Aunque sí es una cinta que, gracias a la mano Maestra del genio Scorsese puede considerarse una muy buena película a nivel de realización y puesta en escena. 

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Tiene una planificación magnífica en lo que se refiere a los planos, al uso de la cámara y los movimientos de actores en escena. Muy bien llevada en ese sentido. Muy plástica y llena de tópicos muy cinematográficos, llevados al extremo tanto en su estética como en la interpretación de sus magníficos actores. 

SHUTTER ISLAND no disimula, al contrario, se muestra orgullosa de estar cargada de referencias de lo más claro. Desde el cine de Alfred Hitchcock, a la persecución por las alcantarillas de EL TERCER HOMBRE. Dándose así Scorsese el placer de jugar con algunas de sus películas favoritas, porque se ha ganado el derecho a hacerlo. 

También destacar un uso de la música muy divertido. Tratando de crear una tensión a través de la misma en casi cada escena, creando otro paralelismo más con ese cine de consumo rápido y urgente tan propio de los años 50.

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De algún modo, SHUTTER ISLAND es al cine de Scorsese lo que fue SNAKE EYES al cine de Brian de Palma, un ejercicio de estilo llevado al extremo más grande, sustentado por un guión más bien endeble pero no pésimo. Y con unos actores de altura, jugando en un terreno que siempre ha estado reservado para actores mediocres, pero que cualquier actor disfruta de manera indiscutible.

SIGUI GROSS (TYLER)

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THE ROAD es una adaptación excesivamente fiel a su libro original en lo que se refiere a su trama. Lo que hace que, en algunos momentos, la historia se haga repetitiva y lenta. Sin impulso.

En la novela del Genio Cormac McCarthy el ritmo lo marca el lector, como en cualquier libro, lo cual hace que la trama tome un sentido muy diferente, perfecto para el soporte literario, en el cual la desazón vaga y la lentitud son parte de lo mejor que tiene. La novela consigue transmitir al lector el absoluto sin sentido del enorme camino que estos dos personajes realizan, en el cual lo único que hacen, a nivel físico (el más importante en lo que al cine se refiere) es andar y andar.

El contexto de la historia está perfectamente retratado. Ese mundo gris y vacío, muerto. Abandonado y putrefacto. Todo eso está perfectamente trasladado. Esa Tierra ya abandonada y parada para siempre. Ese contexto totalmente estático puede llegar a ser muy cinematográfico y atractivo desde el punto de vista del espectador. Pero no se explota como debería. Sencillamente no se aprovecha, ya que la historia que se cuanta es muy poco cinematográfica. 

THE ROAD tenía la virtud en lo que a su posible adaptación cinematográfica se refería, que es una novela bastante corta. Y que la historia está enmarcada, temporalmente hablando, por dos puntos muy específicos. Dos personajes, un padre y su hijo, emprenden un viaje hacia el sur de Estados Unidos a pie, en un mundo lleno de peligros, hasta conseguir llegar a la costa. Ese es el marco. Y podría haber sido muy bien explotado, pero Hilcoat es demasiado fiel a una novela que continuamente está parada y pude resultar lenta desde el punto de vista visual.

Así y todo, THE ROAD aprovecha algunos de los mejores momentos del original y los convierte en secuencias maravillosamente llevadas y tensas. Por ejemplo la magnífica secuencia en la casa donde un grupo de caníbales tiene gente metida, medio comida, en un sótano. El momento está perfectamente escrito de manera cinematográfica, jugando con la anticipación que suponen algunos elementos del exterior de la casa, o el uso de los ruidos o la luz. Impresionante y un gran regalo al espectador. 

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McCarthy comenta que The Road es una historia sobre la bondad humana, y que es un contrapunto a su otra magnífica novela y que también recomiendo, Meridiano de Sangre, que dice que es una historia sobre la maldad humana. Pues la película trata de seguir ese sendero dramático, cayendo continuamente en momentos que resultan harto lentos y aburridos. El conflicto presente de un padre que ve que no es capaz de defender el último reducto de bondad de la tierra, que es su hijo. Ésto puede ser muy  profundo e interesante a un nivel moral, pero la gente no va a pararse a pensarlo en una sala de cine a la que han entrado por una alta suma de dinero. Entonces, y aunque suene a tópico, habrían de haber cargado la historia de más momentos como los del sótano. Momentos de una tensión alta y urgente, para hacer que las partes en las cuales el padre y su hijo andan o hablan sobre lo chunga que es la vida o los buenos que son, no se hagan tan largas y aburridas. Porque eso en un cine no funciona tan bien, o de la misma manera, que en un libro, que es una experiencia absolutamente individual.

De todas formas la película no es excesivamente larga. Y si le pillas el tono y no vas a verla muy tarde, a lo mejor no te aburres tanto.  

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La fotografía de nuestro paisano Aguirresarobe es una maravilla. Y las localizaciones y el ambiente es brutal. De los mejores vistos es este tipo de pelis “post-apocalípticas” tan de moda entre la peña. 

Los actores están magníficos. Tanto Mortesen como el chaval que hace de su hijo, están enormes en unos papeles que, recordemos, sostienen toda la película. 

Los secundarios de lujo son eso, de puro lujo. Guy Pearce aparece del mismo modo que en EN TIERRA HOSTIL (es decir, un ratito) y Robert Duvall consigue uno de los papeles más interesantes de la película solo con una escena o dos en pantalla. Irreconocible por cierto.

THE ROAD no hace justicia a una novela que en su soporte original funciona a la perfección. Siendo uno de los libros más desgarradores, brutales y macabros que he leído en mi vida. Pero que, para su película, deberían haberse replanteado las cosas y hacer una película alejada de tanta filosofía y moral, y acercarla al terror físico y brutal de una situación extrema como la que se muestra. Llevarlo al límite terrorífico más macabro que se les pudiese ocurrir, para crear una catarsis en el espectador, y que esa teoría filosófica que se preocupan tanto en que quede clara, sea algo que el público deduzca después de el viaje bestial que se le debería haber mostrado.

 

SIGUI GROSS (TYLER)

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Imaginad que los hermanos Farelly deciden escribir un guión de comedia absurda, de esos que se les dan tan bien. Imaginad que también deciden que ese guión es perfecto para que Eddie Murphy interprete todos los papeles. Con cada vez más maquillaje para cada personaje, como de costumbre. Entonces, por una peripecia del destino, ese manuscrito se pierde y de alguna manera acaba en alguna acera de Harlem. Por allí pasa un director con ínfulas artísticas y se lo encuentra. Lo coge, lo lee en su casa y se dice a sí mismo que acaba de encontrarse un guión sobre el drama más grande del mundo, y que debe enfocarse así. Y que tiene que llenar la peli de metáforas que nadie va a entender porque así, con metáforas y tal, las pelis molan más. Entonces el tio llama a dos personajes como Oprah Winfrey y Tyler Perry (que aquí no se le conoce mucho, pero es una celebridad en USA por sus comedias baratas que recaudan millones) les pide pasta y dirige una película.

Bueno, pues esa película que saldría de esta pequeña anécdota, es PRECIOUS. Posiblemente la película más ridícula y absurda que he visto éste año y en muchos. Absurda y estúpida, tonta. Sin sentido y aburrida a más no poder. Un mojonazo de proporciones similares a la profundidad que pretende (pero que no tiene ni de coña) tener.

No he leído esa novela en la que está basada la película, pero, al igual que con THE LOVELY BONES, no pienso leer. Por tanto toda mi crítica va enfocada a ésta cosa que se hace llamar “película” que ha dirigido Lee Daniels, responsable de la producción de una película que no está nada mal y que es MONSTERS BALL.

PRECIOUS pretende ser el drama elevado a la máxima potencia de una chica a la que le ocurre todo lo malo posible. Y lo que es, es una ridiculez que hace reír. 

Nunca se tiene claro de qué va exactamente la película, porque lo único que se muestra es a una chica pasar por los dramas más rebuscados y ridículos que se le han ocurrido a quién los haya decidido. Es un equivalente narrativo a la pornografía, solo vemos como le pasa lo  peor de lo peor. Mientras, ella intenta aprender a leer porque es analfabeta y un poquito imbécil. Y no para de imaginarse en ridículos y surrealistas sueños siendo una estrella de cine, o de algo que nunca se sabe lo que es. 

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También, para hacerse los guays que se implican en movidas independientes, aparecen en papeles secundarios Lenny Kravitz y Mariah Carey. Y no se cual de los papeles es más absurdo. Propio de un capítulo de COSAS DE CASA. Al igual que las compañeras de la clase de apoyo a la que va la prota. Todas parecen salidas de un capítulo de cualquier serie de esas de los 80. Es absolutamente ridículo. Y el personaje de la profesora es, cuanto menos, irritante. Típica profesora mona e implicada y liberal, que cree que esas inútiles que tiene por alumnas pueden llegar a algo, cuando está claro que, si fuese una clase real con esa clase de alumnas, la hubiesen apuñalado el primer día de clase. Y no por el origen marginal y conflictivo de las alumnas, si no porque, como profesora, solo consigue ponerte los nervios a mil. Yo, si fuese una de esas alumnas, la hubiese apuñalado sin dudarlo.

Mariah Carey hace un papel de trabajadora social que trata de entender a nuestra protagonista y habla con ella junto a su pequeña mesita de despacho. Todo con ese rollito independiente para darle ese toque “realista” que gusta a tanto modernito y que, al verlo, dice eso de “cuanta verdad hay es ésta escena”.

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Todo lo que se dice sobre el papel de Monique, interpretando a la madre de Precious, no es mentira. Y me explico. El papel es una chorrada elevada a mil, pero es como la mujer más mala del mundo. Llena de un odio cómico hacia su hija, llegando a insultarla en un momento con la capacidad propia de un genio del control lingüístico de las palabrotas. Pero no deja de ser absolutamente estúpido. Ridículo. Y repito, ése papel, interpretado por un maquilladísimo Eddie Murphy hubiese ganado muchos puntos. 

Hay una escena en la que Precious y su madre se pelean a hostias. Y la pelea parece propia de dos Godzillas… dejando aquel combate entre Zangief y Honda de la original STREET FIGHTER en bolas. Brutal.

El ritmo no puede ser más aburrido, llegando uno a pensar si, realmente, ese aburrimiento está buscado por sus responsables o es que es verdad que son así de malos. Porque la dirección física de la película nunca es clara, nunca puedes indentificar cual es la trama. Solo asistes a los momentos tan chungos que le tocan vivir a Precious, y que no parecen tener ningún tipo de conexión narrativa, solo dramática y en el sentido más pobre del término, porque lo único que ocurre es una acumulación de acontecimientos. Sin dirección ni espina dorsal narrativa.

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La película es una ridiculez que gustará a cierto sector de modernos de esos que adoran a Von Trier, Isabel Coixet y a Kim Ki Duk. Y no digo que a la gente que les guste estos tres directores les va a gustar, digo que habrá “cierto sector” de esa gente que va a ver algo en PRECIOUS que, creedme, no está ahí.

El guión es malísimo y las interpretaciones rozan el absurdo. Es aburrida hasta límites insospechados y lo que es peor, es pretenciosa de manera desfasada. 

La película se auto convence de que está contando una historia con una profundidad brutal y sincera. Pura y real. Cree estar contando una verdad enorme y que sus personajes están al límite de las posibilidades de los sentimientos. 

Pues bueno, lo único que produce este pedazo de mojón de película, es risa por lo mala que es, y un aburrimiento enorme.

 

Apuntar que, si algo positivo se puede sacar de ella, es que puedes divertirte mucho puteándola al verla, y otra son los monetos en los cuales Precious se pelea con gente y les pega con la mano abierta. Es donde más me reí.

 

SIGUI GROSS (TYLER)

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Se dice que, hasta el momento, la imagen que teníamos de Sherlock Holmes, con su boina y su pipa y sus finas y buenas maneras, no tenía nada que ver con la original de los relatos de Conan Doyle. Así mismo se puede decir de la imagen del Dr. Watson, con su sombrerito y su baja estatura y gordito. Al parecer, ninguna de estas icónicas figuras era cierta. Ni lo de la lupa, ni lo de “elemental,  querido Watson”. Dicen que nada de eso estaba en los cuentos de Conan Doyle. No puedo decir si es cierto o no, porque nunca he leído esos relatos.

Nada de eso está en la última película de Guy Ritchie, que evita todos esos lugares comunes para acudir a otros lugares comunes mucho más propios del cine moderno actual. Sustituye unos tópicos por otros. Y transforma al famoso detective inglés en un superhéroe disfrazado de antihéroe. Es decir, la película cuenta con todos los ingredientes de una de esas pelis de superhéroes actual, pero los disimula transformando a su protagonista en un tipo lleno de vicios y debilidades. Y tiene a su Robin, a su compañero inseparable, el Dr. Watson.

La trama trata de ser lo más mainstrem posible, tirando de un malo muy malo con muy malas intenciones. Hay un plan muy chungo que los buenos tienen que tratar de evitar. Y esa es la historia. Sencilla pero efectiva. Y se pone en manos de un director que es muy bueno creando situaciones y entornos, y que es muy hábil e inventivo desde un punto de vista visual. Por tanto el resultado es, cuanto menos, atractivo y altamente divertido y complaciente para con el público. Y el paquete es muy apetecible, con un reparto de lo más acertado y adecuado a su papel. Una película concebida para su disfrute en sala de cine, a ser posible, con gente.

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Ocurre que esa serie de tópicos que sustituyen a los otros tópicos pueden llegar a ser demasiado claros. Es decir, un público más que acostumbrado a ver películas de éste tipo va a deducir casi todo lo que va a ocurrir poco antes de que pase. Y todo porque la estructura de SHERLOCK HOLMES está excesivamente expuesta. No se preocupa por jugar con los elementos con los que se construyen éstas películas y se limita a poner la plantilla que existe y rellenarla con una historia sobre SHERLOCK HOLMES, pero en realidad podría ocurrir a cualquiera, desde Spiderman hasta a John McClaine. 

El ritmo de la historia es propio de cualquier proyecto de Hollywood, lo cual no es un error, pero si deberían haberse esmerado en una duración que se hace excesivamente larga, sobretodo en su media hora final. En la que parece que todo lo que pasa es por casualidad, aunque no lo sea, y que los acontecimientos no tienen conexión física. Se pasa de un lugar a otro en pocos segundos y la gente no tiene ni idea de como los personajes han llegado allí. O eso o tienen que hacer un ejercicio muy grande de imaginación. Y es éste tipo de pelis a uno le gusta que se lo den todo mascado y de la manera más sencilla posible, para poder disfrutar de los placeres que, solo éste tipo de cine, es capaz de proporcionar.

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Guy Ritchie es un director muy importante dentro de los jóvenes (bueno, ya no tanto) directores actuales, los de una determinada generación. Dentro del cine inglés actual es de los que más despuntan si se tienen en cuanta sus éxitos dentro del cine de su país.

Aquí realiza una película de encargo en la que se nota que ha estado algo atado por las exigencias de unos productores que se están gastando mucho dinero, y en especial uno que suele tomar control de ciertas maneras en los films que produce, que es el mega exitoso Joel Silver. Tipo responsable de las sagas JUNGLA DE CRISTAL o MATRIX, es decir, un tipo que ha reinado en Hollywood durante décadas. Y se lo merece.

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Ritchie tiene el stigma de que sus dos primeras películas han marcado a una generación entera, además de que esas dos películas se parecían mucho. Tanto SNACTH como LOCK & STOCK tenían un estilo propio muy marcado y único, hasta el punto de significar para el mismísimo Robert McKee como una invención de un género nuevo. Una especie de farsa sobre el cine negro.

Y la gente esperaba más de lo mismo, de algún modo, y no fue así. Es más, su siguiente película fue bapuleada y con sentido, ese mojonazo que era BARRIDOS POR LA MAREA fue un fracaso. Y después volvió al mundo del hampa londinense, pero con una película totalmente distinta a sus dos primeras cintas, ROCKANROLLA.

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SHERLOCK HOLMES juega a ser un éxito, y lo ha sido. Es consciente de contar con la figura de Robert Downey Jr, y explota tal hecho. Al igual que explota el hecho de estar hablando de una figura icónica que está en la memoria colectiva de una manera, para llevarla en una dirección totalmente distinta y mucho más en sintonía con el público actual. Y eso lo hace muy bien.

La química de los dos protagonistas es innegable y divertidísima. Jud Law y Robert Downey Jr. tienen un feeling impresionante y es muy atractivo verlos a los dos juntos discutiendo o resolviendo pesquisas. Es un placer que el público disfrutará muchísimo.

SHERLOCK HOLMES no es una gran película ni una Obra importante dentro del cine contemporáneo, pero si una película sin más pretensión que hacerlo pasar bien y divertido. Peca de larga y se tropieza con su propia propuesta al final, pero uno ha disfrutado tanto del pasea que se lo perdona.

SIGUI GROSS (TYLER) 


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